sábado, 5 de febrero de 2011

Tres voces.

me acuerdo de tantas cosas;
quizá Oliveira había sido demasiado crudo con la Maga al verla llorar y no tener más que decirle que su llanto parecía sacado de un fotograma, pero me gusta poder tener ahí guardado todo, ser una maquinita pequeña de recuerdos, en este mundo de olvidos rápidos e inconscientes, hay gente que se deshace de los demás con una facilidad que da miedo, y luego van por la calle devorando a quien se encuentran, yo prefiero quedarme con las piedritas de antiguos días, sacarlas del cajón o no sacarlas, pero tenerlas como testimonio de algo que ha sucedido, que aún no consigo explicarme y entonces por eso se volvería presente, parecería que aún no ha pasado al otro plano (¿qué plano?),
me he quedado decimonónica.

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